Nos lo hemos pasado bomba haciendo las invitaciones. Y el resultado nos gusta.
Biel (el segundo mayor) me dijo que me piensa copiar la idea cuando él se case (sí, es un romántico empedernido), y creo que con esto ya está todo dicho.
Ahora sólo espero que también os guste a vosotros, porque lo que desde luego no ha faltado en la elaboración es muuuuucho amor y ganas.
Y todo tiene un sentido y una razón para estar ahí. El bosque es el mismo bosque que preside toda una pared de nuestro salón, y tuvo un papel importante cuando Lèmac y yo empezábamos a conocernos.
Además, esa foto la hizo Jordi (gracias Jordi :-) con lo que tiene un valor añadido.
El poema tampoco está elegido al azar. Esas palabras las hicimos nuestras y el poema se convirtió para nosotros en una "declaración de intenciones".
La lavanda, la cuerda, el uso de la tinta..., me evocan lo natural que para nosotros es este paso y nuestra forma de querernos.
Y las hemos personalizado un poquito para cada uno de vosotros porque cada uno de vosotros es importante para nosotros, porque a todos y cada uno os echaremos mucho de menos si no podéis acompañarnos ese día. Así que venid, ¿vale?
Y a los artesanos, deciros que somos un equipazo, y que os quiero. Seguro que nos encantará leer todo esto cuando pasen unos años, y recordar.
Os dejo unas fotitos del proceso, y muchos besos.